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“LA FUSIÓN”, relato.

“LA FUSIÓN” …más allá del amor.

           Doroteo y Jimena vivían con ilusión cada día de la semana pensando en que el domingo por la mañana se verían en su lugar preferido, “Vista flores”, era la orilla de un acantilado que les regalaba el mejor de los paisajes en los alrededores de su pueblo natal. La vista y el aroma del mar junto con las flores daban el toque especial para relajarse y trascender cualquier condición en la que se encontraran.

         Siempre llevaban algo que comer, por lo general era queso y algunos frutos secos que disfrutaban arriba de una manta que tendían en el prado, y por supuesto no les podía faltar una botella de vino tinto que sin prisa alguna bebían.  

        Mantenían una comunicación franca y abierta, se habían dado cuenta que eso les permitía tener dentro de su relación una conducta libre y natural. Se comprendían uno al otro, conocían sus más íntimos deseos y algo muy importante en toda relación, conocían sus reacciones, por supuesto a reserva de esa espontaneidad que era la que les permitía nunca terminar de reconocerse, pues por eso, cada quien podía expresar continuamente su originalidad y siempre así ser atractivos uno al otro, realmente se vivían en libertad. Doroteo y Jimena, eran incondicionales uno al otro y lo sabían.

          Juntos, habían descubierto que cuando una pareja se pone atención a si misma como tal, puede alcanzar la madurez conveniente para trascender toda condición que experimenten y algo muy significativo en ello, el servir a otras personas que algún día  requirieran su información acumulada a través del tiempo y que era el fruto de todos sus encuentros. Esto realmente los llenaba por completo y llegaron a pensar que eso, realmente eso, era los que de alguna forma también los mantenía muy unidos, ambos llevaban muy a flor de piel, la energía que hemos llamado…voluntad para servir.

         Doroteo y Jimena estaban muy acostumbrados a esas salidas al campo, siempre regresaban con esa paz que luego se oculta con el trajín de los días, sin embargo, ese día en particular, no imaginaban por nada lo que iban a conocer y mejor aun, lo que iban a vivir con todo su ser.

         La mañana transcurría entre palabras, risas y suspiros. Estos ocasionados por darle rienda suelta a sus sueños, a sus ilusiones y por la inocencia que aún tenían, cuando sin darse cuenta estaban frente a ellos un señor cuya sonrisa los calmo inmediatamente, este les dijo…

 -Hola muchachos buenos días, que gusto saludarlos en este agradable día, hay un brillante sol y aire fresco,  la mezcla ideal ¿no les parece?

            Doroteo y Jimena tardaron en responder, aún estaban algo sorprendidos por la repentina aparición del señor que no reconocían bien a bien, y se animaron a preguntarle…

               – ¿Señor, no es usted de este pueblo verdad?,  pregunta Doroteo…

– No teníamos el gusto de conocerlo.

                – Si, si soy de aquí, …responde el señor.

– Solo que he estado entretenido en algunas cosas los últimos años pero ya he decidido salir los fines de semana también, antes solamente salía por las mañanas y precisamente a este lugar.

– Aunque les confieso; nunca he venido solo, siempre he venido con mi compañera, hoy me adelante a cortarle las flores que tanto le gustan,  esperaba recibirla justo aquí donde uds. se encuentran pero veo que se me han adelantado.

Al mismo tiempo que les decía eso soltaba una carcajada muy peculiar que demostraba franqueza y les explicaba.  

– Lo que pasa es que tenemos de venir aquí, de lunes a viernes muy temprano por las mañanas más de cuarenta años. Estamos un rato con la naturaleza y nos regresamos a nuestras actividades donde pasamos el resto del día.

– Los fines de semana jamás habíamos venido hasta hoy y es por eso que nos encontramos, pero les soy franco no pensé que hubiera alguien “cuidando” nuestro especio.

 

Y de nuevo vuelve a reír fervientemente, apuntando al mismo tiempo con su dedo hacia el sendero, haciendo ver que se acercaba su compañera.

 Algo pudieron ver Doroteo y Jimena en el rostro del señor mientras iba en su encuentro a recibirla. Una sonrisa que emanaba amor, ¡Todo el amor!.

Se miraron entre si sin decir nada, pues preferían callar y ser testigos del amor que se demostraban dos seres que apenas unos momentos acababan de conocer.

 – Amada mía, te presento a mis dos nuevos amigos, ellos son los que nos cuidan “nuestro” especio todos los fines de semana mientras tu y yo no estamos.

 – La amable señora les dice.

            – Hola muchachos, como están, me da mucho gusto conocerlos y saber que tienen nuestra misma afición de venir a sentir la naturaleza. Que grato es saber que existen gustos sin tiempo, como este que compartimos los cuatro.

            – Veo que han preparado su manta para estar más cómodos y han traído alimentos

            Y viendo a su compañero le dice.

               – Estamos interrumpiendo su día de campo, es mejor dejarlos solos.

               Doroteo y Jimena se dan cuenta que no habían reaccionado por estar asombrados con la presencia de los señores y lo que estos les proyectaban, que para pronto se ponen de pie y les piden que los acompañen en su día, que bien podía ser un día de campo de  cuatro y no solo de dos.                     

 -Yo soy Jimena, mucho gusto…al tiempo que les estiraba su mano para saludarlos.

                 -Y yo soy Doroteo, pero por favor siéntense con nosotros y permítanme ofrecerles una copa de nuestro vino.

            En eso recuerda Doroteo que solo habían llevado dos copas y un poco angustiado se lo comenta a Jimena.

                  – ¡Jimena! solo traemos dos copas, tendré que ir a la casa por otras dos.

                 – No, no es necesario…le dice Jimena… cuando te dije que pusieras las copas en la canasta creí que no me habías escuchado y yo de todos modos las puse en la bolsa de los alimentos aquí las traemos.

 

            En efecto, ahí estaban las otras dos copas, se sirvieron el vino y se dispusieron a pasar un día que pintaba más que agradable.

            Poco a poco Doroteo y Jimena fueron teniendo más confianza con los señores  y la plática se tornaba cada vez más definida y sustanciosa, estaban asombrados de la fluidez de ellos no podían distinguir su edad, su expresión era atemporal. 

          Por alguna razón no les habían  dicho sus nombres, ni Doroteo ni Jimena se los   preguntaron, sin duda algo extraño pero así era. Estaban tan inmersos en la conversación que ese “pequeño” detalle se  pasó por alto. Solo se referían a ellos como Sr. y Sra. … el tiempo se pasaba sin darse cuenta.

          Hasta que llego el momento de una pregunta que fue crucial en la conversación. Los señores se tomaron de la mano y por voz de ella preguntaron.

              – Muchachos, ¿Nos pueden decir, cual es su convicción como pareja?, ¿Hacia donde se dirigen?

            Un poco asombrados Doroteo y Jimena se vieron fijamente y también reaccionaron espontáneamente tomándose de la mano como muestra de unidad y fue ella quien respondió.

          – Amarnos es nuestra prioridad, reconocernos en este amor que nos entregamos y compartir sus frutos. Y deseamos dirigirnos a la paz, lograr encontrarla un día, tal vez en nuestra vejez no importa, pero encontrarnos con ella.    

                 El señor le da un trago de vino, se acomoda un poco más y les dice.

 – Quiero compartirles algo, ¿Me permiten hacerlo?

               Los muchachos asienten apresuradamente con la cabeza.

              – Nosotros, hace algún tiempo, estábamos en su misma situación, teníamos sueños e ilusiones, pero al poco tiempo el amor nos llevo a comprender que, donde estábamos parados como pareja, era “más allá” del amor mismo y  con ello nos recorría una ola de gran responsabilidad.  Nos era difícil aceptar que el amor había quedado atrás, eso es imposible de acuerdo a la forma tradicional que tenemos los humanos de ver al amor. Sin embargo al paso de un corto tiempo comprendimos que la energía que en ese momento nos envolvía representaba a la de la fe, la confianza en nosotros mismos. Empezamos a vernos como una pareja no convencional, que si habíamos trascendido el enamoramiento normal solo podía ser por una razón, y así simultáneamente nos vimos con la responsabilidad de compartir nuestras experiencias a todos aquellos que se encontraran en la confusión mas importante de atender en la vida,   como vivir con la energía que nos da el amor, la libertad, ya que esto es nuestro estilo de vida  olvidado y el cual debemos rescatar e iniciar realmente a vivir.

 La plática del señor cada vez resultaba más interesante, Doroteo y Jimena, sabían de que hablaba, pues sentían algo similar, lo que no sabían era como acomodar con palabras esa realidad que Vivian. 

            No esperaron más y casi lo obligaron a seguir platicando al mismo tiempo que los cuatro se refrescaban bebiendo algo de vino.

               – ¿Que hay mas allá del amor?  …les pregunta el señor a Doroteo y Jimena

                – ¡La libertad!, Ud. lo ha dicho…contesta Doroteo

               – ¿Y que es la Libertad?

                – La independencia de cada quien…vuelve a contestar Doroteo, haciendo notar que estaba muy atento.

            – La independencia de cada quien como tu dices es ser liberal, donde aplicas una conducta personal y que es el resultado de tus experiencias, dentro de cierto “orden” social y de cierta armonía. La libertad, es la aplicación de tu conciencia, ya no vivir independiente como una isla, sino reaccionar de acuerdo a las normas que rigen al universo dentro de tu propia vida en este planeta.

            La libertad se da porque conscientizas cada evento en tu existencia, y eso es vivir en unidad, contigo mismo y con todo el universo.

            Espontáneamente, Jimena sintió correr una lágrima en su mejilla, la vida, ese día, le estaba dando la oportunidad de ponerle nombre a muchas cosas que había sentido pero no sabia que eran, se dio cuenta que ella de forma natural experimentaba eso y mucho más y que el momento de comprender había llegado. Agradeció en silencio el encuentro con esos señores que por sincronía universal estaban ahí con ellos.

              – Miren muchachos…les dice la señora con una voz especialmente dulce y clara.

                                  – En la vida, sin darnos cuenta nos vamos alejando de la realidad, precisamente por interpretar incorrectamente esa independencia, sin embargo tarde o temprano la vida misma nos regresa al camino para seguir evolucionando al mismo tiempo que realmente la vamos disfrutando.

            El amor es la puerta para rehabilitarnos en la conducta original, que es donde uds. se encuentran ahorita. Y al llegar el amor puro en una pareja, lo que este induce es a servir a todo su entorno de todas las maneras posibles y en las cuales nos hemos preparado, estas son nuestro gusto por lo que hacemos en la vida. Esa es la paz que dices tu Jimena, ya esta aquí, no debes esperar llegar a la vejez para encontrarte con ella, la paz, se manifiesta cuando te das la oportunidad de creer en ti y realizas lo que te guste hacer, así de simple, y creo que ya la han experimentado muchísimas veces. Sin duda esto que les decimos esta próximo  a cambiarles la vida, pues el camino se ha acortado, ¿No lo creen?

 

            Doroteo y Jimena, sin poder hablar porque sentían tan clara ahora la realidad de ellos como pareja,  sin pena lloraron tomados de la mano, viéndose uno al otro, sonriendo apenas pudieron exclamar.

            – ¿Porqué  no los conocíamos?, ¿Realmente son de nuestro mismo pueblo?

            Inmediatamente el señor les pregunta que si quieren más vino y se apresura a servirles, al mismo tiempo que comenta.

            – Calma muchachos, apenas vamos empezando y ya están muy emocionados, espérense a conocer hacia donde nos llevara esto, se sorprenderán mucho más y esa emoción que ahora sienten será nada en comparación con lo que se encontraran, se los aseguro.

            No se preocupen por sostener ese amor, esa paz, esa libertad que ahora sienten, jamás se va lo que se acepta de corazón, ya lo han ganado y lo que realicen lleva el sello de esa maravillosas virtudes.

            Pero hay algo muy serio de lo que queremos hablarles, de lo que realmente hay mas allá del amor, la palabra que escucharan es poco usada en la vida común de las parejas, pero cada vez toma más fuerza, pues la energía de esta época de nuestra vida, obliga a retomar nuestra originalidad y eso es vivir en los efectos de la paz, la energía que se experimenta al estar en paz es la energía de la FUSIÓN.

            – Así es muchachos…les dice la señora…-La energía que ustedes experimentan es la energía de la FUSIÓN, y eso es la paz aplicada en su relación, que entonces ahora se dan cuenta que ya no viven una relación, ya no son dos a los ojos del universo, pues ahora viven en fusión, ahora son uno solo.

            ¿Acaso no han sentido que son incondicionales uno del otro?, la incondicionalidad es una característica de la fusión. Es la confianza que se tienen tanto a si mismo, como uno al otro en toda su expresión.

            ¿Cuántas veces se han quedado sin diálogo?, la fusión hace que lo trascendamos y caigamos en la sincronización natural de nuestros propósitos de vida. La fusión no lleva consigo el sentido de propiedad, es la práctica de la vida en común acuerdo, los propósitos de dos se convierten en uno.

            La herramienta fiel de dos seres en fusión, es la sincronía, al tener el mismo fin se da la misma reacción, y lo maravilloso es que cada quien la puede interpretar a su especial manera también, de acuerdo a su genero y a su sentir en el momento.

            El señor con un suave gesto le pide permiso a su compañera para hablar. Doroteo y Jimena se dan cuenta de la suavidad con la que se comunican, como se sonríen entre ellos, como se les veía y sentía también su sincronía, sin prisa y en completa aceptación uno del otro.

              – Y el señor dice…Con el tiempo me empecé a dar cuenta que no podía pensar en ella porque me convertía en ella, en su pureza y yo la revivía, hacia que viviera en mi, podía fielmente representarla, me convierto en ella simple y sencillamente soy ella.

            Rodó una lagrima en su mejilla por revivir ese sentimiento, y claramente volvió a sentir lo nutrido que esta estaba.

            Los muchachos al ver eso se unieron en su sentir tan especial, pues ahora lo comprendían, ya lo podía comprender.

            La señora, con una sutil sonrisa en sus labios, inspiro y sintió su corazón y el de su compañero uno solo en señal de unidad, de apoyo, de verdadera integridad…y les dijo.

           – “Las palabras de amor que han compartido, son el preludio para la manifestación de la fusión con lo que las inspira”.

            Jimena pregunta

                 – ¿La fusión se trasciende?

                – Se aplica…le contesta el señor. Se puede diversificar, te puedes fusionar con lo que desees sentir. La fusión es la esencia misma aplicada como ser. Al hablar de un ser humano te fusionas  a el y dan los frutos contundentes de acuerdo a su propósito que los ha unido, siempre de acuerdo al beneficio de su entorno, si sientes alguna otra condición de vida te fusionas a ella. La Fusión crea situaciones o circunstancias y también puede transformar las que ya hay.

            Ahora es Doroteo el que toma la palabra y pregunta.

               – ¿Es obligatoria?

            El señor contesta        – Es la realidad del universo, es un derecho por existir que toman los que están en paz consigo mismo.

               – ¿Qué hace que las perdamos?

           – Mejor dicho que se oculte, no puedes perder lo que eres. Y lo que hace que se oculte es el libre albedrío, este distorsiona los sentidos.

            El criterio de los seres en fusión es unificado, exclusivo al servicio universal. Cuando uno de los dos aun usa la mente y no el sentimiento, actúa de acuerdo a sus experiencias del pasado y no puede fluir en el presente que vive, el criterio esta fragmentado, por lo tanto la unidad no existe.

               Sorprendidos Doroteo y Jimena y aun tomados de la mano les preguntan.

               – ¿Cómo es que saben tanto?

            La señora les contesta…- No es eso, solamente hemos puesto atención a nuestras reacciones, eso ha permitido ponerle nombre a la energía que experimentamos, esto todos lo pueden hacer, solo poner atención y listo, la información aparece y con ello la asistencia para los demás.

               – ¿Cómo le hacemos ahorita para estar en fusión?

            – Solamente sientan su propia unidad, no hay nada mas poderoso que un deseo inspirado sin interés personal, o sea que lo mueva el interés de servir a los demás. La fusión amplia el campo energético de los seres que se que desean en paz y así se transforma mas rápido lo que deseen transformar.

            El vino se agota y la plática pareciera no terminar, no se sentía pasar el tiempo pero la botella si lo registraba, la ven y sonríen los cuatro, por primera vez se ven entre todos de una manera muy sutil y verdadera, ven sus rostros, la calidez del momento dejaba por alto todo lo demás. La energía que existía en ese momento era tan especial, tan concentrada que los transporto al lugar donde se sienten los deseos.

            Los señores captan esto y les preguntan.

           – ¿Muchachos, cual es su deseo ahora, nos pueden decir? ¿Tendrán alguno?

             No podían hablar, estaban experimentando la fusión misma, no necesitaban pensar entre ellos, por estar tan cerca con solo verse a los ojos la habían logrado, el llanto brotaba sin parar. Lloraban en amor, en paz, lloraban en libertad.

            Lo que ellos pensaron alcanzar en la vejez, lo habían logrado ahí ese día, en su lugar preferido del campo, en la naturaleza que tanto les gustaba, se habían fisionado. Se sabían uno solo, se sentía como uno, y fue ahí cuando nuevamente  lograron sentir el peso de sus lágrimas, pues cargaba ahora al amor, la fe la paz y también la libertad, sentían ahora que sus lágrimas valían en realidad.

                 El señor le pregunta ahora.

             -¿Qué sientes en este momento Jimena, que te deja esta experiencia?

              Ella sensible a si misma contesta.

          – Me siento integra como ser y mujer, me siento firme, con aplomo y templanza en mi expresión, percibo la solución antes de lanzar la intención…

       No pudo terminar, el llanto la invadió por completo, y en el instante en que Doroteo la abrazo, pudieron experimentar un solo latido, sus corazones que ya se habían fusionado.

             Los señores sin proponérselo, inspiraron al mismo tiempo que Doroteo y Jimena y también se abrazaron.

             Instantáneamente los muchachos voltearon a abrazarlos y los señores no estaban ya, simplemente no estaban. No había manera de no verlos partir, pues el campo era abierto y del otro lado estaba el acantilado y también el sendero se veía de principio a fin.

            Doroteo y Jimena se preguntaron si había sido verdad sentían algo extraño en ellos pero no pudieron reconocer que era. En eso ven la manta y ahí estaban las cuatro copas como las dejaron, esa era la prueba fiel de que si habían estado acompañados de dos seres tan bondadosos, las lágrimas volvieron a salir, pero ahora no hubo preguntas, no necesitaban respuestas.

            Durante la semana acordaron llevar al laboratorio de la ciudad más cercana las copas, pidieron una muestra de ADN, de la cuatro. Algo les decía que debían hacerlo.

            Pasaron unos días cuando les hablaron pidiéndoles que pasaran a recoger los resultados, no sospechaban lo que la vida les tenía preparado.

             Juntos Doroteo y Jimena abrieron el sobre, en el cual decía:

            Los artículos proporcionados (cuatro copas de cristal) para la realización  de las muestras de ADN, solo arrojaron datos de dos diferentes tipos. Dos copas presentaron el mismo tipo de ADN, del género femenino, y las otras dos copas, mostraron datos del mismo tipo de ADN, del género masculino.

           Nuevamente el llanto los invadió, recordaron algunos detalles que pasaron por alto como; Nunca les preguntaron su nombre, Él apareció repentinamente en un espacio libre donde eso era imposible con el pretexto de andar cortando unas flores para su compañera que no tardaba en llegar y Él mismo les mostró apuntando con su dedo la llega de Ella y no se percataron que siempre se ve el sendero por muy largo que este sea.

            Y por ultimo recordaron su salida de casa, que tanto Doroteo como Jimena habían llevado sus propias copas de vino.

           Sabían que tenían que darse el tiempo para asimilar lo sucedido, el encuentro inesperado con su propia esencia. Por ahora solo alcanzaban a comprender…que eran libres.

              El único recuerdo físico de ese día en el que compartieron su vino, fueron las cuatro copas.

 

 Diego Sámano Charles.